La última obra del compositor Abraham Tena Manrique acaba de ver la luz en Japón, una vez más de la mano de la editorial DaVinci, con la que colabora desde 2017. Su catálogo con esta editorial sigue creciendo, y lo hace ahora con un nuevo trabajo orquestal: el poema sinfónico Ofelia, opus 43.
Este nuevo nacimiento editorial no solo marca un paso más en su carrera internacional, sino que ofrece una aportación singular y valiente a la tradición musical contemporánea: una mirada nueva —y al mismo tiempo atemporal— al célebre personaje de Shakespeare.
¿Cuál es el germen creador de la Ofelia de Tena Manrique?
El compositor encuentra en la figura de Ofelia no solo un símbolo literario o pictórico, sino una experiencia emocional de profundidad universal: el tránsito entre vida y muerte, entre inocencia y entrega, entre lo humano y lo natural. Inspirado por la minuciosa descripción con la que Shakespeare narra la muerte de Ofelia —una escena llena de lirismo y carga simbólica—, Tena Manrique transforma ese paisaje de flores, sauces y aguas en un mundo sonoro, donde cada elemento natural se convierte en signo musical.
En su Ofelia, el oyente es invitado a contemplar, a través de los ojos extasiados de la protagonista, ese instante de entrega final a la naturaleza: las ortigas que simbolizan el dolor; las margaritas, la inocencia; las amapolas, el adormecimiento y la confesión, y las rosas, la indecisión. La luz tenue que se filtra en la gruta, el sauce inclinado (simbolizando el amor) desde donde cae al arroyo, la resignación de la mártir… todos estos elementos son transmutados en música. El resultado es un poema sinfónico profundamente evocador, que rehúye deliberadamente las vanguardias más abstractas para reencontrarse con una expresividad directa, orgánica, y, por encima de todo, humana.
Una obra sin apenas precedentes en la historia musical
Sorprende que, siendo Ofelia una figura tan poderosa en el imaginario literario occidental, no existiera hasta hoy una obra orquestal con su nombre como título. En el ámbito de la pintura, su imagen ha sido inmortalizada en obras tan icónicas como Ophelia de John Everett Millais (1851-52), pero también por otros prerrafaelitas como Dante Gabriel Rossetti y Arthur Hughes, quienes la representaron envuelta en un aura de melancolía, belleza y fatalidad. Incluso artistas modernos como Odilon Redon o Eugène Delacroix exploraron su rostro trágico con una sensibilidad pictórica que anticipa atmósferas sonoras.
En la música, aunque algunos compositores han evocado aspectos vinculados a Ofelia de forma indirecta, son escasas las obras que la abordan de forma explícita. El compositor francés Héctor Berlioz compuso la balada La muerte de Ofelia (publicada en 1842) para coro femenino y orquesta. La letra de esta obra es una traducción que hizo el poeta Ernest Legouvé de la escena en la que Gertrudis narra a Laertes la muerte de Ofelia. Johannes Brahms compuso Cinco canciones de Ofelia (estrenadas en 1873). En ellas vemos el desvarío que Ofelia muestra en la escena V del acto IV de Hamlet, cuando canta acompañada de un laúd.
Entre ellas, destaca la exquisita Ophelia’s Song (1926) de Elizabeth Maconchy, una obra tonal influenciada por Vaughan Williams, que aún bebe del Romanticismo tardío y elude las vanguardias de entreguerras. Y, más recientemente, el compositor danés Hans Abrahamsen nos regaló en 2013 Let Me Tell You, una obra vocal deslumbrante que musicaliza las 481 palabras que Shakespeare pone en boca de Ofelia, a través de la novela homónima de Paul Griffiths. Una obra donde el lenguaje musical, aunque contemporáneo, logra alcanzar una expresividad inmediata, directa, que conecta con las emociones sin necesidad de códigos herméticos extremadamente abstractos.
Lejos de las vanguardias: hacia una música de reencuentro
Tena Manrique comparte con estos autores una clara apuesta por lo esencial: una música que reniega del lenguaje contemporáneo, que no se entrega a los extremos de la experimentación sonora por sí misma. En su Ofelia, hay un deseo de volver a hablar con el oyente sin intermediarios conceptuales. Es una partitura que abraza lo narrativo, lo lírico y lo simbólico, sin por ello caer en el anacronismo.
Se trata de una voz propia, madura, que, apuesta por la emoción y la belleza sin complejos, y que se aleja de las vanguardias más radicales que, si bien fueron necesarias en su momento, hoy parecen haber perdido su capacidad de conmover y de interesar a la inmensa mayoría.

Una obra nacida del duelo y la transformación
La Ofelia de Tena Manrique es también una obra profundamente personal. Surgida tras la pérdida de su padre en 2020, el compositor encontró en esta partitura una forma de romper el silencio interior en el que estuvo casi tres años. La finalizó el 28 de octubre de 2023, fecha en la que su padre habría cumplido 77 años. Así, Ofelia se convierte en homenaje y despedida: una ofrenda de serenidad, una lección final recibida del padre, quien le enseñó a ver la belleza en la música verdadera.
Y como Ofelia se funde con la naturaleza en un último instante de paz, también el compositor se funde con el arte que lo rodea, construyendo un puente entre el dolor y la luz, entre la pérdida y el renacimiento.
Con esta obra, Tena Manrique reafirma su posición como uno de los compositores más sinceros y poéticos del panorama actual. Ofelia no es solo un nuevo título en su catálogo: es una invitación a escuchar con los ojos del alma.
Ofelia está dedicada la Orquesta Sinfónica Solidaria de Barcelona. La OSSBcn es una iniciativa conjunta de Crearte Asociación Cultural y la Fundación Arsis, enmarcada en su programa de conciertos solidarios en Barcelona. Combina arte, solidaridad e igualdad, destacándose por su calidad interpretativa al servicio de causas humanitarias, sociales y medioambientales. Uno de sus objetivos principales es dar visibilidad al papel de la mujer en el ámbito sinfónico.




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